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21
Jun
09

Cerrado por retorno

No es que tenga millones de suscriptores pero para ahorrar unos segundos y el esfuerzo de un par de clicks a los allegados lectores de este blog, os informo que los próximos días me tomaré unas vacaciones totales y absolutas y el blog permanecerá inactivo, al menos una semanita…

10
Jun
09

Saramago y la crisis del capitalismo

Hemos asistido a la caída de un capitalismo que parecía omnipotente y para la eternidad, de un mercado supuestamente regulador y distribuidor de beneficios y de democracia. Lo malo es que la izquierda no ha tenido ningún papel en todo esto. En este momento el capitalismo está tratando de salvar los muebles y algo más, y lo va a conseguir. Mientras, la izquierda no hace nada más que digerir su derrota histórica.

En ese particular pienso que Internet todavía no ha pasado de la superficie de un deseable debate de ideas. Todo el mundo cree tener ideas y se rechazan las jerarquías del pensamiento, que, querámoslo o no, existen. Así, el resultado es que todo es igual a todo, se confunden campos y el concepto de autoridad. Pero esta confusión es inicial, el caos es un orden por descifrar y también en la red llegará el día que se sabrá distinguir el trigo de la paja.

El gran peligro de nuestro tiempo es que, además de asistir a una progresiva degeneración de la democracia (me flagelo 50 veces cada noche porque no me estuve al loro para votar por correo en las elecciones europeas, pero no me he perdido ninguno de los últimos partidos del Barça) en manos del poder económico, es que este poder económico no coarte, como ya intenta, sino que logre meter mano en ese distinguir el trigo de la paja del que habla Saramago. Así que, camaradas, tomad vuestras hoces y martillos cibernéticos: vuestros blogs, vuestros teclados y vuestros enlaces, hagamos de la democracia cibernética algo útil y digno y consagrémosla a la revolución sin sangre a que está predestinada.

Fuente: Rebelión

08
Jun
09

Introducing Billis bros.

El sol chorreaba a raudales por los amplios ventanales del despacho cuando Walter apareció por la puerta, con gesto disgustado.
-Oh, maldita sea, corre esas persianas, desgraciado.
Bruce por su parte hojeaba alguno de los archivos de su hermano, sentado en su butaca.
-¡Walter! Mi duro y dulce Walter, yo también me alegro de verte. Deberías beber menos y disfrutar más de la luz de la mañana -dijo, guardanbdo los archivos en su correspondiente cajón. Walter bajó las persianas de láminas, seccionando la luz en un largo haz de líneas paralelas que cegaba la vista a intervalos. Le confirió al despacho un toque apacible e íntimo. Sacó una petaca.
-¿Un chorrito para el café?
-Hecho -dijo Bruce, guiñando el ojo.
Walter vertió sendos chorros de su petaca en sus respectivos cafés y le hincó el diente a uno de los donuts de la caja, que ya había inaugurado Bruce por su cuenta.
-Debiste preguntarle a Lucy dónde comprar los donuts -dijo- Los que has comprado son una porquería. A dos portales hay una pastelería donde los hacen deliciosos.
-Podrías habérselo dicho tú. La idea fue tuya. -Bruce hizo una pausa-. Menudo anfitrión estás hecho.
Walter permaneció unos instantes mirando por las rendijas de la persiana, pensativo o simplemente en blanco.
-Siento lo de Ignatius. ¿Cómo fue?
-Éramos bastantes, pero menos de los que cabría esperar. Myrna vestía de colores y quiso fumarnos a todos. Algunos accedieron. A mí no me pareció oportuno. Pero nos pusimos a contar anécdotas y fue divertido.
Walter asintió, ausente. Probablemente siquiera recordaba a Mynra Minkoff. No le interesaban mucho los asuntos de Ignatius Reilly; mucho menos los de sus allegados. Se habría alegrado de su muerte, por poder ver así a su hermano, si no fuera porque en el fondo era un pedazo de pan… horneado el día anterior.
-En el funeral de Ignatius me encontré con otro español que también era muy amigo suyo -prosiguió Bruce- Qué coño, si lo enterró el mismo.
-¿Cómo, lo enterró su amigo?
-Es una forma de hablar, pero sí. A veces es posible hablar en estos términos, como ahora. El tío tiene un blog en internet, y anteriormente Ignatius colaboró con él en otro blog que tenía. -se sentó sobre la mesa de Walter y mojó otro donut en su carajillo de escocés-. El caso es que podría pedirle que escribiera algunas de mis historias. Y así andas enterado. Siempre quejándote de que no tienes noticias mías… cuando te llamo. ¿Pero qué hay de ti?
Tras unos instantes, Walter dio la espalda al ventanal.
-Lo de siempre. Entre el ascenso y la suspensión.
-Ya. Algún día sentarás la cabeza. Búscate una castaña, Walter. Son las honestas de la película. Las rubias no tienen futuro tras el amanecer, y las morenas siempre acabarán partiéndote el corazón.
Walter dio un sorbo ceremonial a su vaso de plástico.
-¿Walter? Tú eres Walter, pero te cambiaste el nombre porque los españoles no pronuncian la w.
Bruce río sacudiendo la cabeza.
-No, Walter, tú te cambiaste el nombre, porque yo me fui: siempre te gustó más mi primer nombre que el tuyo… Aquí, sin mí, puedes pensar y contar lo que quieras, pero, ¿pretendes pegársela con eso a tu propia familia? ¿es que estás tonto?
-Vamos, todos en la familia sabemos que tú fuiste quien se cambió el nombre.
-Oh, joder, sigues con eso. No vas a convencer a nadie de que piensa algo que no piensa. Y te advierto: hay muchos más españoles que saben decir Walter y Willis que americanos que sepan situar España en un mapa. Pero me resulta más cómodo Billis.
-Eso no es cierto, muchos buscamos España en Google después de la final de las Olimpiadas. Bravos baloncestistas, los españoles. Plantaron cara.
-Habrían ganado, de no ser por los árbitros.
-Venga hermanito, no te habrás vuelto demasiado spaniard con el tiempo, ¿no?
-¿Qué esperas? Es el puto país donde vivo.
-Pero, ¿tío? ¿Que hacen allí además de torear y creer que juegan a basket… o a tenis?
-¡¡Insultar!! -y pagar la gasolina a precio de metro cuadrado inmobiliario, o viceversa, pero eso no quiso decirlo, patriota él.
-¡Ja! Vas a llegar muy lejos insultando.
-Donde tenga que llegar. Me da igual que tú seas más fuerte -Bruce empezó a pasearse por el despacho-. Y valiente. Que tengas estilo, dinero y una casa de tres plantas. Que tengas un buen empleo. Que siempre tengas un comentario ingenioso en la punta de la lengua, y una sonrisa en los labios, aunque te estén apuntando con cincuenta pistolas y trece ametralladoras. Me da igual que las mujeres se rindan a tu paso. Yo sé meterme con la gente, y hacerlo bien. Con eso me basta.
-Joder, hermano, dos días más en nuestros USA y ya se te habrá quitado la tontería. Acabas de hablar como debe hacerse, sí señor. Y sin insultar. ¿Has visto? Un saco de boxeo y un par de rubias, y te habremos recuperado el sentido común.
-Y tú hablas como un un negro. Lástima que ya sea tarde para votar a Bush, o al menos al abuelo, en vez de a ese negro, porque eso habría sido mi demostración definitiva de sentido común.
-¡Ja! Buscaste un golpe bajo. Eso merece una sesión en el gimnasio -dijo, ensayando varios directos y ganchos rápidos al pecho de Billis, que trataba de defenderse como una maricona.
Finalmente no hubo ninguna sesión de gimnasio, sino otra ronda de donuts y café.
Billis regresó a España sin pagar ninguna de las rondas, que encolomó ambas a la policía de Metrópolis. Willis continuó de rubia en morena, bebiendo tres o cuatro whiskeys por las noches.

05
Jun
09

Introducing Willis bros.

La avenida estaba, como de costumbre, atestada. Bruce se repantigó sobre el asiento de su coche, que despedía un cierto tufo a cerrazón y cuero, y se tomó una aspirina con una sonrisa. Siempre se tomaba al menos cuatro whiskeys por las noches, y eso, claro, le dejaba una resaca espantosa al día siguiente. El sol era inclemente y el vapor que subía del asfalto parecía estar friendo, todavía más que la televisión y los centros comerciales, los cerebros que transitaban la gran ciudad a media mañana.
Un taxista pasó pitando por su lado, incorporándose por el morro, en su carril.
-¡Pero qué coño pitas, desgraciado! -espetó Bruce. Se asomó a la ventanilla- ¡Déjate la bocina en tu casa y cambiáte de carril cuando tengas espacio!
-¡Gilipollas! -añadió
Aquello pareció acabar de colmar la paciencia del taxista, que, con el semáforo en rojo, abrió la puerta de su vehículo y se acercó con paso decidido a Bruce.
-¿Pero a ti qué coño te pasa?
Bruce se echó las manos a la cara.
-¿Tienes algún problema? -prosiguió el taxista, inclinándose hacia la ventanilla del coche de Bruce- Llevo todo el puto carril con el intermitente puesto, ¿o es que no lo has visto?
-Oye, amigo, por mí como si naciste con ese intermitente en el culo; no tenías espacio para pasar, y te has metido porque sí.
-¡Porque no me dejabas pasar! ¡Anda y que te jodan¡ ¡Gilipollas tu puta madre!
El taxista daba media vuelta y regresaba a su coche. Los ojos de Bruce se tornaron fríos y sus labios se apretaron, elevándose ligeramente. De un brusco gestó abrió la puerta y apeó del coche.
-Eh, tú. Tú, tontaina, ¿qué problema tienes con mi madre?
-¡Vete al cuerno! -el taxista ni se dio la vuelta para responder y estaba a punto de entrar en su coche.
-Te vas a enterar.
Bruce agarró por la camisa al taxista mientras se sentaba en su taxi, lo sacó de un empujón que casi lo tira al suelo, y le arreó dos patadas en el estómago.
-Métete otra vez con mi madre y la próxima va a la cabeza.
Regresó a su coche, ante el estupor de toda la avenida.
-¡Gilipollas! -remató.
Otra vez dentro, mientras el taxista se arrastraba para volver a su vehículo y el carril vecino avanzaba con lentitud a causa de la curiosidad que despertaba el incidente, Bruce vio una llamada de la oficina en el móvil.
Puso el manos libres y devolvió la llamada.
-¡Bruce!
-Hola, monada. ¿De que se trata?
-Es tu hermano. Lleva toda la mañana esperando verte. He podido distraer a McCormik, pero a tu hermano no hay quien lo saque de allí.
Bruce no había aparecido aquella mañana por su despacho, por culpa de la resaca. Salió directamente a hacer su ronda. Pero Lucy le había salvado tantas veces el pellejo, que si tuviera que devolverle todos los favores que le debía necesitaría al menos tres o cuatro vidas de dedicación a tiempo completo. No venía de otra más, aunque era evidente que no iba a sacar a su hermano de allí.
-Cabezota como el peor de los Willis. Dile que llegaré allí para el almuerzo. Y, que ya que tendrá tiempo, se encargue él del café y de los donuts.
-Buena idea. Así dejará de incordiar un rato.
-No es un mal tipo. Se guarda demasiada hiel en la sangre, eso es todo.
-Supongo que tendrás razón.
-Pues claro, cariño. Tú sobretodo sigue ocupándote de McCormik, ¿eh? Como se entere Harry, estaré metido en un buen lío.
-Descuida. Que pases una buena mañana.
-Tú también, cariño.
Colgó.
Estaba enterado de que su hermano había regresado a Estados Unidos, por el funeral de gran amigo suyo recientemente fallecido, pero con todo el revuelo que estaba levantando el caso Fratelli, y sus propias cábalas, se le había ido de la cabeza. Desde niño, el hermano de Bruce había vivido en España, donde se hizo cambiar su apellido, Willis, por el de Billis, que es como los españoles pronuncian la W. Y se había quitado su primer nombre para usar el segundo, pasándose a llamar como su hermano, salvo por la inicial del apellido -los hermanos tenían cruzado su primer y segundo nombre-: Bruce Billis, originalmente Walter Bruce Willis, hermano de Bruce Walter Willis. De este modo conservaba algo de americano, ya que los españoles sabían decir Bruce, aunque dijeran Billis en lugar de Willis, o Bálter en lugar de Walter.

A media mañana terminó su ronda y se pasó por su despacho, para degustar los donuts que su hermano le debía estar preparando.

04
Jun
09

Algunas cosas que no soporto de la webóncracia o la denominada ‘web 2.0’

  • Para empezar, un clásico que todos conocemos: las cadenas de e-mails con toda clase de cebos estúpidos: powerpoints con florecitas, midis de piano y frases de Paulo Coelho, Jorge Bucay, o algo peor; fotos de animales sufriendo (en uno de los más populares además sale un concejal del PP como torturador: vamos, éxito asegurado); noticias de desaparecidos; promociones del mercadona o de nokia (¿?¿?), o simplemente cosas graciosas y curiosas que realmente son un peñazo si no estás jubilado, en el paro, o eres funcionario, y que acaban con un: ‘que tengas un buen día’, o que despues de proponerte toda clase de idioteces terminan diciendo: ‘deja de hacer el estúpido y sigue trabajando’ (o sea, que el muy gilipollas se ha creído que estabas haciendo toda la mierda que te ha pedido y que al final dices, ‘¡jo, vaya, cómo me han tomado el pelo!’. Gilipollas, deja tú de perder el tiempo creando mails en cadena que casi todos van a odiar.)
  • Los fracasados que promocionan sus vídeos en Youtube empleando como reclamo información falsa pero muy demandada: de esa forma gente que en su puta vida perdería el tiempo con vídeos de mierda se acaban tragando, estafados, vídeos que no tienen nada que ver con lo que buscaban. Otra variante todavía más escabrosa y que nos hace replantear a todos el regreso de las dictaduras y la universalidad de la pena de muerte es la de los moralistas repugnantes que ponen vídeos de bebés o fotos de cosas contrarias a lo que dicen contener o cualquier cosa distinta a lo que ofrecen, anunciando vídeos de contenido extremo (no ilegal), y en muchos casos morboso, ya sea de carácter sexual, o violento, o simplemente crudo de ver. Aprovechan para, además de frustrar la tentativa del internauta que navega con presunta libertad, mostrar su superioridad moral y aleccionar sobre que ese tipo de vídeos no deberían verse.
  • Ciertos tests del Facebook. Por desgracia yo tambien he atravesado episodios críticos de adicción a estos tests y hay algunos de deleznable naturaleza: los que no aciertan una mierda y te dicen que eres un tío tranquilo mientras te estás subiendo por las paredes, los que están escritos en jerga y dialecto tan extremos que no entienden ni los del pueblo de al lado, y los que aprovechan para descargar su mala ostia contra el mundo de tal forma que respondas lo que respondas te acaban poniendo a caldo.
03
Jun
09

Misoginia

Te abres, como una anémona marina te meces indolente en nuestros vaivenes ebrios de ansiedad; nos sometemos a ellos, y tú te abres, como un avecilla herida entornas los ojos y te postras en mis manos, porque no puedes huir o porque ya has comprendido que mis manos nunca osarán triturar tu frágil osamenta, o porque tu conciencia es demasiado débil para pensar en la muerte; y yo temo, pero no sólo no podré nunca aplastar tu delicado cuerpo sino que siquiera podré dejarte sola con tu patita herida; y tú te abres, levantas tus alas y como una crisálida te abres, y atisbo siluetas y formas de colores diversos y vivos, como un caleidoscopio de terciopelo fino, tan fino que parece gozar de luz propia, vertebrado por un cuerpecillo joven y voluntarioso; y yo me entrego, todo cuanto tengo, todo cuanto sé, todo cuanto siento, quisiera derramarme todo  sobre tu cicatriz abierta, la concavidad que me ofreces mirándome a los ojos con firmeza y deseo, y a pesar de tu juventud, y de tus heridas, yo me doy; no me abro: me vierto todo cuanto llegas a albergar. Como una rosa tus secretos pétalos se abren al rocío vespertino, me empapas de inflamable néctar y naufrago en tu mar rojo, rosado, pálido y ardoroso. Se cierran tus heridas y se alza una temerosa mariposa; confusa revolotea y levanta el vuelo, el ave huye, y la crisálida se cierra conmigo en su interior, la anémona muerde mi carne y te llevas contigo un pedazo ensangrentado de mí, y hasta el diente de sierra con que me desgarraste me lo niegas y arrebatas, y no me sorprendo: miro mis viejos muñones y me lamo la herida, como un animalillo apaleado; no diré que tampoco me duelo: un poco, sí; y me tumbo bajo la lluvia con un largo bufido, y cualquiera que pase junto a mí puede ver mis uñas afiladas y mis colmillos letales como una manada de leones hambrientos, mucho antes de percatarse de mis heridas y la carne que me falta.

02
Jun
09

están locos, estos futbolistas…

A falta de diez minutos para que comenzara la final de la Champions League en Roma, mientras los jugadores calentaban sobre el césped, recibieron el aviso de que acudieran al vestuario, porque Pep les tenía reservada una ‘sorpresa’. Este vídeo fue lo que vieron, justo antes de saltar al campo y conquistar la tercera Champions y el triplete.

Actualización a 3 de junio:

Un remember de cómo motivó Cruyff a su Dream Team en la final de Wembley…